domingo, 15 de septiembre de 2013

Lluvia y silencio

Estás ahí.
Hoy te busqué entre la muchedumbre y no te vi. Pero siempre supe que estabas ahí. Es imposible buscarte sabiendo que puedo encontrarte en cualquier momento, fuera de la búsqueda y aun así dentro de ella.
Saberte cerca es lo que me mueve. Sentirte lejos, lo que me aterra.
Me reconozco en vos, me encuentro en vos. Observarte abriéndote entre tanta sombra me da coraje, me descubre un mundo de posibilidades que desde la soledad resultan insostenibles. Quisiera poder hablarte, poder decirte que

me muero

                   por hablarte

                                      directo.

Deseo encontrar el modo de acercarme y que nos descubramos lo suficientemente tarde como para que al menos uno de los dos pueda ver al otro a los ojos y entienda que todo va a estar bien, que vamos a estar bien.
Quiero hablarte, pero más quiero silenciarme frente a vos,
Quiero desnudar mis ojos ante los tuyos.
Quiero que la lluvia nos descubra un domingo caminando juntos, y que la sorpresa nos encuentre de la mano, empapados y sonrientes.
Quiero sonreír, empaparnos todavía más, mirarnos un instante más, detenernos 
el uno al otro, 
                   el uno en el otro, 
                                      el uno con el otro.
Quiero sentir la gota que baja por tu frente, recorre tu mirada y se duerme en tus labios.

Hoy la lluvia es quien me acompaña y la disfruto. Hoy el agua llega con su humedad hasta lo profundo de mi ser, hoy me empapa las emociones y las conecta con un mundo del que tengo miedo pero acepto como real.
Hoy amo lo que se presenta ante mí, hoy amo el silencio.

Amo esta soledad compartida,

pero

quiero compartirla

Miguel Angel Bustos - citas  
1. Afuera oigo la lluvia, adentro siento la lluvia. Mi cuerpo de barro se deshace. 
2. Escribe mientras sea posible. Escribe cuando sea imposible. Ama el silencio. 
47. Quiero ser eterno como si aún no hubiera nacido.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Temblor de Cielo

Te quiero. A veces es muy evidente, otras quizás consigo disimularlo un poco más, pero te quiero.
Me gusta imaginarme con un notable grado de ingenuidad que consigo encubrir mis emociones.
Te miro y tiemblo. Una breve vibración por el cuerpo, una sonrisa que nace en las costillas, que avanza y crece a medida que te acercás, para ahogarse en una sutil mirada que tanto querría decir pero no se anima a transformarse de idea a verbo. Te abrazo para poder cerrar los ojos y guardarme el rezago de la mirada entregada, todavía temblando, desnudo.
A las ideas se las lleva el viento, pero cuando estas ideas vuelven a aparecer, una vez tras otra, este viento que las conduce a lugares en otros tiempos desconocidos pasa a ser nuestro aliado. Las ideas entonces reaparecen con la fuerza de la experiencia vivida en mundos sutiles, en mundos emocionales y emocionantes, para exigir su merecido reconocimiento.
Las palabras son el hogar de estas ideas, cuando consiguen articularse de la manera adecuada. El miedo pasa a ser esa articulación. ¿Estaré siendo claro? ¿Podré expresar aquello que deseo?
¿Tengo miedo de no ser claro, o tengo miedo de asumir aquello que estoy diciendo?
Es muy fácil diluir una idea en frases complejas y cubiertas de significados contrapuestos, para aquietar la ansiedad que se corresponde a aquella emoción desatada, sin hacerse responsable de la verdadera idea verbalizada.
Basta de fabricar agua con los dedos. Basta de adornar sueños truncos. Basta de esperar a que llegue el huracán para soltar las palabras al aire.
Hoy te quiero mostrar mis estrellas.
Hoy te quiero.

Miguel Ángel Bustos - Temblor de cielo

Mi cara a las estrellas,
mis dedos al agua.
Viento
puro.
Temblor
tibio.
Te quiero.