domingo, 20 de enero de 2013

Bitácora de viaje I: Héroes anónimos

Viernes a la tarde en algún lugar de la provincia, cerca de Chivilcoy, perdido entre cielos verdes y suelos amarillos. Goncho a mi lado, conversando con migue y gabo detrás, y santa durmiendo. Fabi en sus días dulces reivindicando a los héroes anónimos, y ahí vamos.

Ya son años de historias entrecruzadas: no surgimos del mismo origen, y sabemos bien que tampoco vamos al mismo punto final... pero entre medio hay unos cuantos puntos, comas, y muchas canciones que escuchar. Hoy nos vemos confinados a un mismo viaje, a unas cuantas horas de recuerdos, que nos llevan a pensar, presos de la nostalgia, quizás.
No todos guardan buenos recuerdos de sus épocas de estudio. En varios casos, de hecho, pueden sobrevivir en la memoria sucesos traumáticos. Sin embargo, existen también esos otros casos en donde uno se descubre caminando en una determinada dirección y, pausa de por medio, mira al lado y sorprende a otro Ser, perdido como uno,  pero caminando igual.

¿Compañero? Quizás.
                    ¿Colega? Posiblemente.
                                        ¿Cómplice? Seguro.

Cómplice de un proyecto de escape, de un andar que permita mudar de una situación que siempre muda, que siempre muta a una nueva realidad, en donde uno posiblemente nunca planeó estar, pero en el corto plazo resultó ser lo más interesante. Cómplice, entonces, de una decisión de realidad, con un deseo de horizonte.
No tenemos por qué planear nuestra muerte, si podemos decidir vivir nuestro presente, desde el vamos.
Hoy vamos en camino, como vamos hace años. Hoy somos nuevamente cómplices, con varios años de decisiones en nuestras espaldas, que nos llevan a encontrarnos nuevamente cruzando caminos. No todos los caminos llevan al mismo lugar, ni todos marcan un mismo recorrido, pero nos complotamos en llevarnos a esta reunión actual.
Podemos considerarnos héroes.
Nos permitimos aparecer a nuestro encuentro. No para alardear, no para sacar ventaja alguna; sino para recordar una vez más que, en esa búsqueda de horizontes, con infinitos matices posibles, siempre contamos con ese apoyo incondicional y atemporal, que no busca ser destacado, solicitado ni remunerado.

Hoy te ayudo a perderte, hoy te acompaño a borrar de la mente todo rastro alguno de destino final al cual puedas atinar a pronosticar. Hoy no te tomo siquiera de la mano, sino que te empujo - vaya paradoja - a que vengas al mismo punto de perdición en el que yo estoy.
Te llevo a encontrarnos de nuevo en un punto del cual no sabremos determinar el origen, y del cual nadie sabe cómo vamos a salir. Pero es desde acá que, nuevamente, podremos ser conscientes de la decisión que cada uno va a tomar, para reafirmar, una vez más y anónimamente, ese heroísmo que nos lleva a ver de nuevo nuestro horizonte, por entre tanta niebla.

La pucha que vale la pena estar vivo.
                                                            Son mis héroes.

Piglet sidled up to Pooh from behind. "Pooh," he whispered.
"Yes, Piglet?"
"Nothing," said Piglet, taking Pooh's paw, "I just wanted to be sure of you."