domingo, 26 de mayo de 2013

Al juego vamos

Tengo mucho para decirte. Pero poco tiempo. Ojalá sea suficiente. Vamos.
Tuvimos un tiempo para hacer, un tiempo para soñar, y un tiempo para actuar. Pasados éstos, no tuvimos más opción que hacer frente a aquellas elecciones tomadas en épocas de decisiones laxas, de presiones vagas, de tiempos livianos. Esa liviandad es, sin lugar a dudas, la que nos llevó al punto en el que estamos.
La cordura dicen que se cuenta en vasos llenos o medianamente completos. Dicen algunos que se mide en litros, sin importar el contenido. Pocos se detienen a observar el líquido, menos incluso llegan a disfrutarlo. De esos todavía somos pocos, aun a expensas de nuestra salud, a crédito de una insania que el normal de las personas dicen que cultivamos.
La inocencia otros dicen haberla perdido al medir los mismos vasos y encontrarlos ya medio vacíos. Otros se jactan de haberse encontrado con vasos ya secos, producto de la edad, dicen. Producto de la experiencia, de sentirse escupidos y pisoteados, como disfrutando su desdicha. Me permito discernir, para sonar ingenuo entre ellos, pero plantando postura a partir de mi propia impureza.
El amor pone su firma en esos vasos, expresado en grietas que rasgan los bordes y generan surcos en el cristal, por donde el líquido de la esperanza se decide a filtrarse, escapándose hacia una transformación de la emoción, muchas veces expresada en un odio que no es más que el propio miedo a una soledad latente y silenciosamente presente en todo lo que uno hace dentro de uno mismo, y que no se permite compartir por mantener esa falsa creencia de que la convivencia generará nuevos surcos y nuevas filtraciones. Lo deja a uno expectante, denotando una pasividad absoluta ante el conformismo y una brutal desesperación que te inmoviliza.
Pero hoy no tengo tiempo para pensar en vasos. Hoy sos vos, Vida, que te plantas de frente. Vida y Muerte. No sos mas que yo mismo, buscando crédito ante tanta cristalería barata y tergiversada, presentándote en tiempo y forma como siempre lo hacés, para que haga algo al respecto.

No tengo más nada para decirme. Ahora es cuestión de hacerme caso.
Vivir, sin más.
Allá vamos.


Juan Gelman - el juego en que andamos 
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta salud de saber que estamos muy enfermos,
esta dicha de andar tan infelices. 
Si me dieran a elegir, yo elegiría
esta inocencia de no ser un inocente,
esta pureza en que ando por impuro. 
Si me dieran a elegir, yo elegiría
este amor con que odio,
esta esperanza que come panes desesperados. 
Aquí pasa, señores,
que me juego la muerte.
 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Amapola

¿Sabés? Yo sabía que te iba a ver. Quizás te sorprenda, o no quieras creerme que lo sabía, pero es cierto. Quizás puedas pensar que es esa confianza la que me lleva a verte, y hasta existe la posibilidad que te permita creer eso. Pero no, no es eso tampoco.
Yo sabía que te iba a ver.
Sabía que, dado el momento, vos aparecerías ante mí. Que te vería con tu presencia, acompañada de mares y oleadas de sal, en aquella nostalgia del pescador solitario que aprendió a convivir con su tristeza en el silencio de una noche fría y mar adentro.
Sabía que te encontraría en el tumulto de un día cualquiera, resaltando entre la multitud de gente que no sabe ver, y que no se permite percibirte a paso lento entre tantos apuros en veredas de gente con destinos tan ciertos que llevan a replantearse si es el destino deseado para tantos días comunes.
Que te descubriría escondida entre constelaciones, en una noche calurosa de un verano entre fogones y montañas, jugando a aparecerte entre andrómedas y osas mayores, coqueteando con satélites y estrellas fugaces.
Estoy seguro que, en caso de desearlo, podría ir en busca del punto donde el arcoiris se encuentra con el suelo, en un acto de romance absoluto entre el cielo y la tierra, y no habría en ese punto otra persona más que vos.
Hoy camino entre la gente, disfruto de la garúa que cae sobre mí, llego al río y espero la noche, acompañando con la mirada a cada una de las estrellas que se empiezan a asomar, testigas ellas de mi soledad. Hoy no te veo, pero te saludo, y te espero.
Yo se que te voy a ver.


Amapola - Juan Luis Guerra  
Abre las hojas del viento mi vida
ponle una montura al rio
cabalga y si te da frío te arropas
con la piel de las estrellas
de almohada la luna llena mi vida
y de sueño el amor mio. 
y una amapola me lo dijo ayer
que te voy a ver
que te voy a ver
y un arcoiris me pintó la piel
para amanecer contigo. 
Cierra la noche y el día mi vida
para que todo sea nuestro
y una gran fuga de besos
se pose sobre tu boca
y que el trinar de las rosas mi vida
te digan cuanto te quiero. 
y una amapola me lo dijo ayer
que te voy a ver
que te voy a ver
y un arcoiris me pintó la piel
para amanecer contigo. 
y una amapola me lo dijo ayer
que te voy a ver
que te voy a ver
y un arcoiris me pinto la piel
para amanecer contigo…