No te creas que me vencerás.
No pienses siquiera que me convencerás.
Podrías creer que tenés algún poder de disuadirme, que tenés el control en la situación, que respondo a vos. No.
Te lo repito en gestos, y espero que lo percibas: ¡La vida es nuestra!
Te lo repito también en grupo: ¡La vida es nuestra! Es mía y de aquellos que me acompañan, en un sentimiento encontrado y compartido, en un movimiento que no podrás frenar, aun con el mayor de tus esfuerzos, aun con el mayor de los poderes que puedas inventarte.
La vida es de nosotros, los que hacemos la vida a gotas de sudor, de ímpetu, de fuerza.
La vida...
La vida aquella en la que no pretendo que me entiendas, la vida... aquella en que me impulso, en la que salto, en la que vuelo, en la que caigo una y otra vez. Y en la que me levanto.
Mía.
Nuestra.
¡Nuestra!
Tumulto - José Portogalo
Me trepan los insultos -mareas numerosas-
como trepan los hijos al cariño de un hombre.Tengo las ansias llenas de ganarme en un grito.Grito: ¡La vida es nuestra! y abro los horizontes.Puertas de bronce viejo, de hierro remachado,caerán cuando se agrupen las voces en un puño.Hombres desvencijados, de espaldas a la vida:así dancen las balas no serán de este mundo.A los calvos de ideas, con sangre de pantano,a los viejos que ensucian las palabras más altas,les hago una advertencia: conmigo están los brazosde aquellos que arrancaron de sus ojos las lágrimas.La humildad -ese viejo mascarón- no hará suyanuestra carne que es nudo de un clamor que echa ramasy en sus climas oscuros, como a un árbol raíces,nutren de savia pura los cuencos de su entraña.Y ¡guay! del que esté en contra de nosotros, los pobres,esos ríos de sangre, silenciosos y lentos,que bajan hasta el pozo más hondo de la tierra,que suben hasta el límite más alto de los cielos.La vida es de nosotros los que hacemos la vidaa gotas de sudor, de ímpetu, de fuerzay que jamás o nunca tenemos una camadonde cavar la hondura de un vientre en primavera.Nos vejan, nos explotan, nos reducen a cero,si agitamos un grito de protesta nos castran.Nos orinan la baba de un exiguo salarioy nos cuadran en leyes como a burros de carga.Y hablan de La Piedad, de La Bondad, del Arte,sacerdotes, artistas, profesores, poetas,los que en nombre del pueblo se erigen en vigías,¡esos hijos de puta con almuerzo y con cena!Ah señor Jesucristo: no queremos tus frases-panes sin levadura-, magníficas, humanas,que no son más que frases pero que nos inhibeny destapan, astutas, nuestros poros de lágrimas.No queremos tus frases. Yo que vengo de abajoy que anduve entre obreros con hambre y manos sucias,que sé lo que es el mundo, este mundo de mierda,te lo digo derecho: tus palabras son putas.Al carajo con todas las parábolas bellas.Al carajo con todos los escrúpulos sordos.Presentemos las armas proletarios del mundoy a tiro limpio, firmes, vaciémosles los ojos.La vida es de nosotros, los que hacemos la vidaa gotas de sudor, de ímpetu, de fuerza,y que jamás o nunca tenemos una camadonde cavar la hondura de un vientre en primavera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario